lunes, 19 de diciembre de 2016

Pesima historia sin acabar

El miércoles en la tarde Mónica terminó con Fernando,  deberíamos decir que nunca empezó,  el jueves siguiente fue un día de mucho trabajo,  a las 8 de la mañana se inyectó las grandes dosis de tareas pendientes que tenia sobre el escritorio,  cada una de ellas era como una cantidad suficiente de alucinógenos que la hacia navegar entre los recuerdos de la Universidad y el impulso primitivo de salir adelante que le corría por sus venas,  por sus cabellos y por esos trajes que se llevaba con el fin de atraer de forma negativa o positiva :
  - Hola Mónica,  esa ropa esta curiosa,  hola esa ropa la sacó de un museo?  Hola mujer hermosa que corte tan divino,  aja y es que vas para un carnaval de espantos o qué?
Aunque le molestaba muchos de aquellos comentarios,  le hacían un alto en el camino de su vida de reloj de arena,  sentía que los granos de arena se le iban como si fueran hojas secas,  sentía que ese gran reloj que tenia sobre su escritorio simbolizaba lo que le pasaba,  sobretodo los fines de semana. 
El viernes fue un día extraño,  a las diez hizo un gran sol y así se mantuvo hasta las dos de la tarde,  la noche anterior había llorado un poco antes de dormir,  sus emociones deambulaban por su  cuerpo como hormigas que a veces le  acariciaban y a veces le mordían el alma,  la psiquis y los recuerdos. 
De pronto apareció ante su vista una profesora,  tenia un tablero y tiza en la mano,  se vestía de forma juvenil y formal,  un traje negro con minifalda,  camisa blanca muy delgada,  un escote pronunciado como para imaginar pero no para ver,  una corbata roja a medio terminar de anudar y un poco suelta, gafas de marco de madera,  ojos saltones:
  - A ver mujer,  esta es la clase de planes de fin de semana.  El primero que vamos a mencionar es la seducción,  se trata de buscar que el otro género ponga los ojos sobre nuestras carnes de manera libidinosa,  con ganas de tener lo que se esconde bajo un buen sastre,  para esto el primer paso es llegar al trabajo con un vestido fácil de quitar,  no importa lo largo que sea,  la impresión de pies a cabeza es que se quita fácil,  así como una túnica,  con un solo gancho que se quite se cae,  zass,  así.
La mujer soltó su chaqueta con una hebilla que tenia en el hombro derecho,  su falda por medio de una cremallera pronunciada sobre el costado izquierdo.
Luego de eso,  hay que vociferar en el trabajo: estoy aburrida,  no se que hacer este fin de semana,  que me recomiendas amiga.  Ya sabemos que ella dirá cualquier tontería, pues ese no es el target,  el        

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